19 ene 2013
Había olvidado lo útil que es a veces escribir.
Veo el edificio mientras fumo. Entro. Subo tres pisos y abro su cuarto sin tocar la puerta. Está acostada. Me mira y sonríe. También sonrío yo. Qué raro. Hace mucho que no pasaba esto. La levanto de su cama y empiezo a bailar con ella. Ponemos "tiene espinas el rosal". La piso debido a mi falta de práctica Reímos por lo ridículos que nos vemos y por lo ridícula que es esta historia de amor. Dice que no sucederá nunca y yo le respondo que lo sé. La veo. Sus ojos se están fijando en mis labios. Se muerde los suyos. No la beso. La canción termina. Cierra los ojos y me abraza. Una rareza más. Tenía tiempo que ya no percibía este cariño. La rodeo con mis brazos. Cierro los ojos también. Tomarla así y recordar que a veces la vida te compensa todo lo malo que has vivido. Aunque sea en sueños. La miro y beso su frente. Lentamente levanta la cara. Sigue sin abrir los ojos pero me está esperando, lo sé. Esa imagen siempre estará grabada en mi memoria. Sin pensarlo, decido actuar. La vida somos ella y yo en un beso. Vaya. Había olvidado lo que se sentía querer. Y esta madrugada lo vuelvo a recordar. Por lo menos en mis escritos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario